lunes, 9 de agosto de 2010

Pretty Things

Fue un encuentro casual con un viejo amigo el que devolvió a Tomy al ambiente del rock. Raúl había tocado batería en «Black Roots» en los primeros años 70s, estaba tocando nuevamente y ahora había detenido su auto para invitarlo a escuchar a «Foxy Lady» el sábado siguiente (…) en la cuadra seis de José Gálvez…
Siempre había sido así, cada cierto tiempo se encontraba con amigos músicos que le contaban sobre las clases particulares que dictaban, que estaban tocando otro género de música, que habían grabado «hasta jingles» o (…). En este caso, Raúl le confió la necesidad que tenía de trabajar, la formación de un nuevo grupo y la temporada que ya habían iniciado a la cual estaba invitado.
—Tu sabes, ¡Chamba es chamba! «cuñao». —le había dicho.
… El fogueo adquirido en largas caminatas nocturnas por el puerto no le permitía coincidir con muchos que calificaban a esa zona como «picante». Pese a eso, dio unas vueltas por las calles aledañas y una vecina del barrio, toda ricotona ella, con el comprensible recelo le hizo saber el lugar exacto de las fiestas y señas de la música que allí se escuchaba.

—Tocan música disco…«música loca» que le dicen ¡ja, ja, ja!.
… Estaba oscureciendo, eran las 6:30 p. m., la hora en que todos los gatos son pardos, pero, aún así, pudo advertir que las chicas que llegaban, lucían como cadáveres dark retocados para el velorio. Patéticas. Aumentaban los curiosos en la puerta, y adentro, se escuchaba el monótono ritmo de la «música disco». Pagó su entrada e ingresó…
… La iluminación se acercaba más a la usada en los bares de segundo nivel del barrio rojo del Callao lo que le daba un aire clandestino, pecaminoso. El techo era tan alto y oscuro que hacía pensar que estaba sucio y podía albergar murciélagos y fantasmas. (…) Cuando se le cruzó Néstor, un viejo amigo, bajista con mucha experiencia.
—¡Hey compadre! ¡a los tiempos! —saludó Tomy y se abrazaron palmoteándose— ¿no me digas que vas a tocar?
—¡No!, quiero ver cómo están tocando estos locos. «Peluca» y Arturo llamaron a Raúl y están de nuevo juntos —exclamó Néstor con su típica expresión de alarma.
—Buen equipo… se han preocupado —dijo Tomy, turbado por el volumen de la música— ¡van a tocar dos grupos… y debe sonar bien ¿no?! —agregó, alzando la voz.
—Ah sí, en ese sentido Carla, la productora, es ¡exigente y muy detallista… hasta en el repertorio! —enfatizó Néstor— pero vamos a tomar una cerveza porque aquí no se puede conversar —sugirió.
Subieron al mezanine, se sentaron y pidieron un par de cervezas Cuzqueña. Abajo, la masa entregada al baile latía cadenciosamente al compás machacón de la «disco music» en medio del calor insoportable y un espeso humo de tabaco. Atrás, las parejas seguían besuqueándose.

…Después de quince minutos de intermedio, la voz misteriosa de «Producciones Mandarina» anunció al grupo estelar de la noche: ¡Foxy Lady!, el cual irrumpió con el tema homónimo de Hendrix que les sirvió para calentarse y, entusiasmar al público. El sonido era perfecto, y el look espectacular (…) El grupo continuó con «Looking for a Kiss» de New York Dolls, «Honey I Need» de Pretty Thing, «Metal Guru» de T. Rex, (…) y una serie de temas más. La gente estaba excitada y ahora había un olor a… era el final y todo el mundo buscó la salida.
—¡Qué bacán! —exclamó Tomy— loquísimo, como para filmarlo ¿no?.
—¡Loquísima dirás! —musitó Néstor— un show en una cápsula muy lejos de todo —agregó.
Pero afuera, en las calles el show de la vida continuaba. En la ciudad los típicos bellacos y malandros adoradores de Lavoe, seguían sembrados en las esquinas, asolapados en la oscuridad, esperando su oportunidad para birlar algo…

Extracto de: “La Mandarina Mecánica”, (1981).

Estamos renaciendo (Hace 36 años)

La Tercera Generación (1)
Green-Go-Home.- Los músicos que siguieron a la “Nueva ola de los 60’s y a los “elaborados” de los 70’s no alcanzaron la evolución necesaria que les permitiera superar los patrones primitivos propios de las primeras etapas y siguieron cantando en inglés.
Es posible que todavía haya quienes se disfracen como David Lee Roth, griten como Brian Johnson, quieran tocar a lp Jimmy Page o presentar un show a lo Queen pero les puedo asegurar que eso no funciona más.
A la tercera va… .-A estas alturas podemos asegurar que existe un cálido resurgir de la actividad local. La entrecortada y frustrada serie de intentos ha hecho imposible que el rock nacional capte la atención del público por la inexistencia de una propuesta válida. Al parecer, la obra realizada por Frágil, Sudamérica y Canto Rodado inspiró a una camada de músicos y a partir de allí se gestó lo que hoy se ha dado por llamar la “Tercera Generación” de conjuntos peruanos. Praxis, Fuga Kotosh, Arteria, Fogata, Cimiento, Abiosis, Soljani, Óxido, Temporal, Post Nubila, Leuzemia, Ónix y los ZZZ, son sólo algunos nombres en este contingente de talentos de este renacer. TV-Color aparece, aunque no ligado pero sí paralelo, como el adalid de esta valiente generación.


Limonada.- Estas líneas con su jugo agrio o dulce —según sea el caso— difundirá lo bueno, lo malo, lo bello… y lo feo de este intento pero no se hará cómplice de actitudes demagógicas o excesos dialécticos. Desde hoy pues, este “Limón” para vosotros… los valientes.
Laghonia
Haz el amor… .-Tan peligrosa es la desinformación como la mala interpretación de la información recibida. Esto parece ser la causa de una peligrosa guerra entre músicos desatada en una especie de “encuentro luminoso” que puede destruir lo recién empezado. Lo productivo es que los músicos que creen valiosa su propuesta por auténtica y original se entreguen febrilmente al trabajo organizado y persistente en vez de malgastar energía tratando de pisotear cabezas o emprendiendo cruzadas estériles.

Margen Urbano (2)


El movimiento subterráneo ha sido el elemento principal del que se nutrió el rock en todas partes. Los principales grupos surgieron en el barrio, conquistaron poco a poco las audiencias locales y alcanzaron la popularidad antes de pisar una sala de grabaciones.
Aquí, los Saicos fueron el primer grupo que presentó temas propios en español. Con su estilo rústico y agresivo (¿punks?) llegaron a popularizar ampliamente sustemas “Demolición” y “Cementerio” en las históricas matinales de los 60s, sus fans empezaron a solicitarlos en las tiendas de discos y el interés de las grabadoras no se hizo esperar.
Enfermedad
Cuando los Doltons y los Shain’s acaparaban las audiencias como grupos “oficialmente establecidos”, Los Yorks empiezan a ganar adeptos con versiones en castellano de temas de los Rolling Stones en festivales escolares y bailes rockeros de los sectores del Rímac y La victoria. Su espectacular show lleno de colorido y violencia llegó a imponerse finalmente con el tema “Abrázame”. Dos Lp para Mag y el “Ritmo y sentimiento” para Virrey fueron los testimonios discográficos de los cuestionados Yorks.
Onda Neta
Menor popularidad pero mayor trascendencia musical tuvieron La Nueva Cosecha, La Factoría del Emperador y los Lovos que lamentablemente no llegaron a grabar discos.
Subterráneo
Con Lps en su haber, El Polen (2), New Juggler Sound (2), Telegraph Av. (2), Traffic Sound (2); tuvieron igual trayectoria del barrio a las grandes audiencias.
Black Sugar, Pax y El Álamo llegaron a grabar Lps con distinta suerte e importancia. Beatiful Day, Image, Corpus y La Semilla apenas dejaron grabados un sencillo cada uno.
Patas Capos
Sería injusto dejar de destacar en este rápido recuento a cuatro grandes grupos peruanos respetadísimos por los que tuvimos el privilegio —realmente— de escucharlos: Los Mads, Dr. Wheat, El Ayllu y, Stone Free Company, que si bien no dejaron placas ni alcanzaron una difusión masiva, su excepcional calidad no admitió discusiones.

Reencuentros

La Nueva Cosecha (3), Leuzemia

Enrique EgoAguirre exlíder de los Shain’s, el conjunto peruano de mayor actividad a lo largo de la segunda mitad de la década de los 60s, desempeña un papel importante en el rock local de los 80s desde su programa “Reencuentros con el Rock Peruano” que se emite los lunes, miércoles y viernes a las 12 de la noche en Radio Miraflores A.M. En él se difunde junto a grupos iberoamericanos y trabajos de los rockeros peruanos de los 60’s y 70’, grabaciones de la Tercera Generación de músicos peruanos. Entre éstos últimos destacan Fogata, Oxido, Arteria, Fuga, For Sale, Espectro y el nuevo Relax.
Así también se dejan escuchar grabaciones en directo de los conciertos locales destacándose la revelación subterránea de la urbe limeña, los convocadores: LEUZEMIA.

(1) De: “Son”, noticiero musical, N° 3, julio, 1984, Lima, columna “Limón Rock”.
(2) De: “Son”, noticiero musical, N° 4, setiembre, 1984, Lima, columna “Limón Rock”.
(3) De: "Only Sixties"

Bienvenido a las calles


Decían algo extraño y no lo podía entender. Era como un diálogo en clave. Al principio le pareció que era sólo entre algunos y que debía ser importante o terrible porque generaba reacciones, a veces violentas.
Desde los primeros días de colegio, había llamado su atención pero ese primer año hubo tantas cosas nuevas y sorprendentes (…) había chicos mayores y más avispados que estaban siempre buscando la oportunidad de molestar. En fin, era el costo a pagar por provenir de una familia conservadora (…) y que vivía en un barrio tranquilo. Al año siguiente se decidió por investigar y los resultados no fueron precisamente agradables.
…Ante la provocación de los abusivos, algunos chicos reaccionaban pronunciando unas palabras que no había podido determinar pero que disuadían efectivamente a los cargosos. (…) le había parecido que sólo se trataba de mover los labios y levantar el dedo índice. (…) Estaba preparado para repeler el próximo intento de atropello, y sin saberlo, para aprender que la vida siempre le daría sorpresas.
…En el patio, un grandulón se le acerco sigilosamente por atrás y le golpeo la oreja (…) que lo hizo girar violentamente, Tomy lo miró fijamente y levantando el dedo índice gesticuló la amedrentadora sentencia. Inesperadamente, el agresor golpeándole el pecho lo tomó bruscamente de la ropa.
—¡Retírala! —dijo enojado el grandulón zamaqueando a un desconcertado Tomy que no atinaba a nada.
En ese momento, Tomy recordó el consejo de su padre “Cuando te encuentres en apuros, por más difícil que te parezca la situación, tu tienes que estar seguro que todo va a pasar y que vas a estar bien, no tengas miedo sólo resiste”
… Lucho Tarazona quien interponiendo su brazo y tomando del hombro al agresor, colocó su codo en el cuello de éste dirigiéndose, simultáneamente, a Tomy:
—¡Dile te la retiro! —gritó Lucho presionando con su codo la
garganta del agresor que ahora ponía cara de agredido, mientras que otros circundantes repetían también: ¡Dile te la retiro!.
—¡Te la retiro! —dijo por fin Tomy que se vio liberado sin
entender todavía lo que había sucedido y ante las amenazas que profería el grandulón al retirarse.
…Ese día, Tomy aprendió sin darse cuenta y como cualquier chico a «mentar la madre» en la calle pero también aprendió que eso no era suficiente, no bastaba para defenderse.


En su diario recorrido de vuelta a casa (…) decidieron transmitirse, entre todos, algunas técnicas de defensa y ataque en especial a Tomy que sólo contaba como arma: una deficiente «mentada de madre». Mendoza enseñó a lanzar los temidos puntapiés a la canilla aprovechando la dureza de la suela y el buen cuero de los zapatos de la época (…). Tarazona, enseñó a cabecear sin que le duela la cabeza al cabeceador y a «madrugar» al contrario (…). Por su parte Arakaki, le enseño a liberarse de su eventual rival en todos los casos; a rodar en las caídas y ponerse de pie como un gato.
—No es difícil, sólo tienes que usar la fuerza de tu rival. Vamos a practicar todos los días y verás —aconsejó su amigo el «ponja».
El celo extremo en el hogar, sin darle la oportunidad de jugar con los chicos del barrio, le había creado ese déficit que ahora se veía obligado a cubrir con ese curso acelerado de actualización al paso.
Pero el recorrido de todos los días no era solo dedicado al entrenamiento guerrero, también había exploración y juego (…). Aunque a menudo se metían en problemas, eso era parte del aprendizaje. Las tensas relaciones en medio del calor del juego de las canicas, el trompo y el f'útbol a través del camino, en el que los infaltables tramposos o «picones» muy a menudo provocaban conflictos que servirían para templar el carácter, perder el miedo y a la larga, caminar tranquilo por las peligrosas calles de la gran ciudad…
Sin calle, veinticinco años después, en carnavales un palomilla de edificio tira un globo con agua desde la ventana y lo celebra sólo o a veces con la empleada. En soledad. Una de las tantas miserias de lo que llaman modernidad.

Extracto de: “La Escuela de la Calle”, (1985)

jueves, 3 de junio de 2010

El alma de la fiesta está presente


Cuando me enteré lo de Raúl me dispuse escribir algo y empecé a recordar aquellos bellos momentos. No pude mover ni un dedo. Concurrieron hacia mi imágenes nítidas, me sentí nuevamente en medio de todos esos pelilargos con sus camisas bordadas por sus mamachas, ellas con sus túnicas pintadas a mano y aplicaciones artesanales, me sentí otra vez envuelto en la calidez de una fiesta vecinal, en un concierto de El Polen. Cualquier historia, por mejor escrita que esté, nunca será suficiente para decir con justicia todo acerca de lo que realmente significa el grupo. El Polen fue —y lo seguirá siendo— un experimento, un taller, una escuela, una comunidad, una cooperativa, una familia, un instituto de investigación, una academia, una experiencia revolucionaria.
Ahora y como siempre.
No solo tornó las matinales, las fiestas y las grabaciones del pasado por los conciertos, como medio de difusión, sino que fue el primero que fusionó en su música los aires andinos, afroperuanos, y hasta caribeños, con el rock. En algunos conciertos, como los del festival de arte total “Contacta” o en el estadio de Magdalena; una vez apagadas las luces del escenario y levantado el equipo por el proveedor de turno, el público no se retiraba, entonces El Polen, mostrando ese amor por su música y las inmensas ganas de brindarla, en un adelanto del unpluged, agasajaba a sus invitados deleitándolos con su música y canciones en un fin de fiesta hasta casi el amanecer.

Artífices del Polen
Al no ser un típico grupo de rock sus presentaciones tanpoco lo fueron. El Polen tuvo la virtud de interpretar y poder representar en sus conciertos, la natural alegría de los pueblitos andinos y transformarlos en jarana de Malambo, en fiesta popular sin dejar nunca de ser rock. De trasladar —en un acto subversivo— esa deliciosa festividad pueblerina, ‘del campo a la ciudad’.

viernes, 28 de mayo de 2010

Rock and roll y Pandillas

Al hablar de los grupos juveniles en Lima es preciso diferenciar a los clubs de fans o los de rocanroleros de fines de los cincuenta; las pandillas de principio de los sesenta, algunas de las cuales fueron prolongación de los anteriores clubs; y los clanes post Beatles que se formaron ante el surgimiento, del todavía incomprendido, movimiento hippie.
Alrededor de la común admiración por un cantante de rock and roll, los chicos de un club de fans, se reunían en el patio, jardín o garaje de la casa de uno de ellos para escuchar la música y hablar de su ídolo; para practicar el nuevo ritmo o simplemente para estar juntos, para andar entre jóvenes. Vestían pantalones muy ceñidos, ‘al cuete’, lo suficiente altos como para dejar ver los calcetines de vivos colores, por lo general, todos con camisas de un mismo color y peinados con un gran tupé que aquí se le llamó ‘montaña’ o ‘Tony’. Eran ejemplo de niños buenos y limpiecitos como los de una típica familia decente, imagen que la american way of life se había empeñado por difundir en el mundo.
“Las chicas se ponían faldas plisadas a cuadros, chompa cerrada de cuello redondo y otra abierta con grandes botones, generalmente ambas eran del mismo color; medias cortas conocidas como ‘cubanas’; zapatos chatos y el cerquillo sobre la frente (…) Con esas pintas, surgen los clubes de rock and roll, en varios distritos de Lima… Las manchas de rocanroleros eran una realidad (…) El siguiente paso (y no de baile) fue el ‘bautizo público’ de las pandillas limeñas, ‘Los Bucaneros’ de San Isidro, ‘Los Tabacos Negros’, de Barranco, ‘Los Zoquis’ de Lince, etc.” (1). Otras pandillas famosas fueron ‘Los Gatopardos’ de Miraflores y ‘Los Tramposos’ de Magdalena.
Las pandillas de rocanroleros se formaron inspiradas en la imagen de los teddy boys difundida por el cine, eran admiradores de Elvis Presley, Bill Haley; los blue jeans, la casaca de cuero y la brillantina. Su preocupación era verse y actuar como un rocanrolero, lucirse y, su principal ocupación; estar parados en la esquina bromeando, ‘ciriando’ a las chicas y fastidiando a los transeúntes; al decir de ellos, pasándola bien.
Sin embargo, hubo un grupo de ellos que se tomaron a pecho lo de la rebeldía y la violencia, se aburrieron y salieron en motos o autos a buscar la acción que se traducía en buscar la sin razón para luego armar camorra y causar destrozos. La alienación dio para tanto que los que no tenían patillas largas se las pintaban con lápiz de cejas; el único elemento auténtico del rocanrolero limeño fue la conocida picardía criolla pues en la mayoría de casos la bribonada se iniciaba con el tradicional ‘perro muerto’ o ‘cabezazo’, es decir, consumir y luego pretender irse sin pagar.


“…nuestras travesuras no pasaban de molestar un poco a la gente… en realidad éramos tranquilos pero la cosa se fue poniendo brava. Un día, cuatro de esos payasos en moto vinieron y en la esquina, frente a nosotros, en Magdalena, se pusieron a posar como en un desfile de modas… se veían ridículos pasándose el peine por las sienes. Uno de los nuestros les gritó: ¡Buuuh, Rosquetes! Suspendieron su desfile, y se acercaron contoneándose hacia nosotros. Justo ese día Mateo y Héctor, los más experimentados en nuestro grupo no estaban. Los cuatro masticaban chicle grotescamente y el que parecía ser el líder, a la vez, que todos sacaban sendas navajas automáticas, muy cachaciento dijo: ¿qué les pasa a ustedes quieren que los destripemos? La verdad es que nos quedamos paralizados, mudos. Otro de ellos dijo: ¿y ahora, quiénes son los rosquetes...Ah? Guardaron sus navajas, nos dieron la espalda, se dirigieron a sus motos y arrancaron. Fue una humillación muy grande… nadie, nunca lo va poder entender, uno de los nuestros se había ensuciado en los pantalones. Al día siguiente acudimos al zapatero del barrio, él nos ilustró acerca de chavetas y navajas y nos dio un dato. Tres de nosotros fuimos por los alrededores del Parque Universitario y allí por donde se ubicaban las agencias de transporte interprovincial, los comerciantes, entre espejos, máquinas de afeitar, condones y otras chucherías ofrecían las navajas automáticas ‘made in Hong Kong’ que adquirimos inmediatamente. Ya nadie, nunca, volvería a pisotear a ‘Los Corsarios’. Eran hermosas y el llevar una de esas en el bolsillo producía una sensación especial, muy diferente por supuesto, a la que provocaba en la víctima, el ‘clic’ y el brillo de la hoja en la oscuridad de la noche, cuando se la mostraban (…) fue mi compañera inseparable por mucho tiempo, aún después de que ‘Los Cuervos’ se desintegraran… me hacía sentir seguro, aunque ya sólo la usara para pelar manzanas o limpiarme las uñas…” (2).

Si bien es cierto que estos primeros grupos tuvieron al principio un marcado sesgo machista, muy pronto ingresaron chicas muy audaces a sus filas, y algunas de ellas no se contentaron con desempeñar un papel de adorno, participando decididamente en las acciones del grupo.
Las pandillas limeñas de los sesentas fueron hijas deformes de la guerra entre los mods y los rockers ingleses del periodo prebeatle. Por no coincidir las circunstancias de aquel hecho con nuestro escenario socioeconómico y no haber espacio para los dos grupos protagonistas, aquí se perpetró un raro caso de apropiación, se tomó la estética, el narcisismo, la violencia, el anarquismo, las anfetaminas de uno y de otro y se mezcló todo en uno, como si se tratase de un Pisco Sour. A sus miembros, al no albergar dentro de sí un odio tan grande, y ni siquiera existir, un grupo enemigo hacia quien dirigirlo; no les quedó otra cosa por hacer que provocar a quien sea por cualquier motivo.

“…‘La gata’, era una chica de esas conocidas como ‘bala perdida’ que siempre llegaba al barrio en autos muy ruidosos y eso nos causaba bronca; vivía a media cuadra de ‘nuestra esquina’, en la que parábamos. Esa noche, tras el auto que la trajo, aparecieron dos más y bajaron unos tipos que nos gritaron insultos y groserías a las que respondimos en el mismo tono, alertando a los vecinos (…) Para nosotros sólo se trataba de unos ‘niños bien’ que eran ‘pura peliculina’ y como en nuestro grupo habían varios que sabían ‘parar su pleito’, más que bien, no nos inquietamos cuando ellos empezaron a acercase. Lo que no contamos era que iban a sacar cadenas con las que nos atacaron y lo único que nos quedó, fue defendernos como sea con la ayuda de otros muchachos del barrio, de los que hasta ese día, no éramos muy amigos. Los hicimos correr hacia sus autos, que recibieron sus buenas abolladuras, mientras trataban de arrancar. De esa noche, nos quedamos con grandes marcas de los cadenazos recibidos y una cadena perdida por los atacantes, que nunca más volvieron. (…) Días más tarde, decidimos ser pandilla y fundamos ‘Los Duques’; prometimos defender ‘nuestra’ esquina, nuestro barrio Magdalena, nuestras chicas y acordamos ir a la ferretería para comprar las diez primeras cadenas iguales al trofeo, pues, aunque sabíamos aplicar las ‘chalacas’ y manejar muy bien la cabeza como arma de ataque y defensa, había pues, …que ‘modernizarse’…” (3).

En realidad, el miembro de un fan club, pudo ser luego un rocanrolero, después un pandillero y más tarde militante de un clan, antes de llegar a ser un hippie criollo.


“¡Aceitillo, Glostora, Brillantinaaa!... fue un pregón muy popular en los años 50’s por los barrios limeños. Anunciaba a todos, que la conocida figura del hombre del maletín de madera había llegado, y con la ayuda de un frasquito que usaba como medida y de su mini embudo, proveería a sus caseros adultos y jóvenes, de aquellos cosméticos tan apreciados en esos años, además, de la gomina y la vaselina, útiles todos, para lucir un buen peinado, bien armado, duradero y sobre todo brillante, fresco como recién hecho. Los adultos habían sido admiradores de Valentino, Carlos Gardel, Jorge Negrete y todavía conservaban ese estilo; los jóvenes hoy lo eran de Presley, Eddie Cochran, Gene Vincent y querían lucir un impresionante tupé (…) Con el surgimiento de los Beatles, llegaron los cabellos largos y sueltos de una generación que no era muy allegada a la peluquería ni al peine, lo que precipitó la desaparición de ‘El Aceitillero’, ese tradicional personaje de las calles limeñas” (4).

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(1) Jiménez T., Wilfredo (1994) Los Años Sin Cuenta, revista Esquina, Lima, Perú
(2) “Marlo”, 66 años, testigo presencial, identidad reservada. A la muerte de “Cuervo”, miembro de ‘Los Corsarios’, en una de sus granujadas, éstos cambiaron de nombre a “Los Cuervos” e iniciaron una etapa violenta.
(3) “Rolo”, 64 años, ex pandillero, identidad reservada. Según cuenta la leyenda ‘Los Duques’ repelieron los ataques de ‘Los Gitanos’ de Balconcillo-La Victoria, de ‘Los Gatopardos’ de Miraflores y otros más.
(4) Ruiz F., E. Antonio (1981) Tradiciones del siglo XX, manuscrito no publicado. Miraflores, Lima.

martes, 25 de mayo de 2010

Los York's y la enfermedad


…Un grupo de niños con diferentes rasgos, un conjunto de rostros alegres, provenientes de diversas culturas; como una foto sacada de un especial de National Geographic. Los Huamán, Siu, Martinich, Charún, Sakimi, Quispe, Loo, Micheline, Reyes, Arakaki, Tupac, Chong, Polack, Uribe, Tanaka… todos juntos estudiamos, jugamos, despertamos y aprendimos a dar los primeros pasos en la vida, como era usual por entonces, en la escuela primaria…

La beatlemanía provocó la formación de muchos conjuntos en todas las ciudades del mundo y en Lima, después de las experiencias de los primeros grupos que se inclinaron más a la nueva ola, los conjuntos vocales, la música surf e instrumental; empezaron a formarse los primeros conjuntos de rock propiamente dicho, aunque todavía se aceptaba el término pop: la influencia de Bob Dylan “empujó al pop hacia su segunda fase y le cerró el paso al rock and roll” (1). Con los Beatles en el tope, todavía siguió predominando en el público limeño el gusto por la balada y artistas como Leonardo Favio y Roberto Carlos.
Es a partir de la “primera invasión inglesa”, que permitió conocer una variedad infinita de estilos y sonidos, cuando se acrecienta el interés por formar bandas. Es así que empiezan aparecer en todos los distritos limeños, conjuntos que ya mostraban su preferencia por un determinado estilo. Uno de esos grupos fueron Los York’s. Ese interés, estuvo marcado por ciertos factores: mientras que en los barrios pudientes gustaban de la música surf y tuvieron a la mano la información al día y los recursos técnicos; en los barrios populares preferían el rock duro, el sentir interpretativo y se tuvo que recurrir a la creatividad para suplir la falta de información y los escasos recursos técnicos: pronto en Jr. Paruro, los artistas del ‘pichicateo’(2), empezarían a construir las primeras grandes cajas acústicas que se usaron en las matinales, también guitarras eléctricas y amplificadores, luego vendrían los efectos artesanales o de la reconocida tecnología TIIP (técnica informal del ingenio peruano).
Además de ser capaces de montar un espectáculo de rock atractivo, potente y provocativo, Los York’s fueron el grupo que supo acertar con los ingredientes musicales, que el público joven de entonces (1966) deseaba ver reunidos en un acto, porque los miembros del grupo, tenían los gustos de un fan común y corriente. Después de “Ruber Soul” y “Revolver” de los Beatles, el fan informado sabía (siempre encuentra la forma de estarlo) que existían grupos como Blues Magoos, Troggs, Pretty Things, The Seeds, The Zombies, Count Five, Electric Prunes, Them…(3) además, de los conocidos Kinks, Who, Animals, Yardbirds y Dave Clark Five, pero el disfrute de esos sonidos y estilos era frustrado por la no publicación y difusión de ese material en nuestro medio.
Es decir, Los York’s ante las expectativas de los fans que casi siempre difieren de los mandatos de las disqueras y la radio surgieron en el momento preciso como un paliativo, para esa carencia, pero con efectos que nadie pudo predecir. Pero existe otro factor, quizá el más importante. Hablando de ingredientes y reuniones, además de representar sobre el escenario el frenetismo, la rebeldía y el descaro de aquellos jóvenes, Los York’s reflejaron tal vez —a diferencia de similares intentos— la imagen, cada vez más dibujada, de nuestra ahora tan mentada multiculturalidad y allí, residió quizá, el verdadero motivo de su amplia llegada a sectores populares de todo el país, más que en el número de patadas y roturas en cada concierto.

Tuve la oportunidad de ver a los York’s en sus inicios (‘67) cuando por la radio se anunció la inauguración del club “La Caverna” en el sótano del edificio de la esquina de Carabaya y Puno en el centro de Lima. A la entrada en la vitrina del local (antes había sido un night-club) se destacaba al lado de una foto de Los York’s, su 45 rpm “Vete al infierno” que ya sonaba en la radio (4); y en el interior, las paredes y el techo habían sido convenientemente decorados con textura rocosa y estalactitas incluidas. El grupo lo conformaban Román Palacios en la primera guitarra, Walter Paz en la segunda guitarra, Pepe Olivera en el bajo, Pablo Luna, vocalista y Pacho Aguilar en los tambores. La mancha habitual en los eventos rock concurrió en pleno y pudo disfrutar de un grupo simple, rudo, pero franco y que ya mostraba rasgos de su desfachatez. Todas las veces que pude concurrir, los asistentes rebasaron la capacidad del club y muchos quedaron afuera. Más adelante, ya con Jesús Vílchez en el bajo se fueron convirtiendo en infaltables en cada matinal.

“…En muchos casos, las chicas asistían a las matinales en compañía de un familiar —el cine era el lugar ideal para una cita con el enamorado no consentido—. La visión de la película transcurrió con normalidad hasta casi la mitad de la misma, cuando empezaron a silbar y golpear con los pies en mezanine para que corten la película y empiece el show, lo que finalmente ocurrió. El ambiente se notaba algo caldeado y empezaron, con visible prisa, a desfilar uno a uno los conjuntos hasta que les llegó el turno a Los York’s. Ya por la segunda canción, el cine estaba convertido en un loquerío. El público se había volcado al pie del escenario para bailar. A mi izquierda dos chicos con pinta de debutantes se habían puesto de pie sin atinar siquiera a menearse y miraban boquiabiertos el violento accionar del grupo con un Pablo Luna que señalando un sector de la platea gritaba:
—¡Mira tu! Provocando que las adolescentes ubicadas en ese punto lanzaran ensordecedores chillidos.
—¡Siéntate! Le dice a su hija, la señora de la fila de adelante tapándole la boca a la vez que la jala hacia la butaca; voltea y toma de la cintura a la amiga de su hija que mueve con violencia la cabeza revoloteando sus cabellos —¡Sien-ta-te!—, repite.
—¡Mira tu!

Arriba, recorriendo el escenario, el vocalista sigue hurgando al público con un dedo acusador, amenazándolo, retándolo; mientras el quinteto en pleno, retroalimentado por el ardor de la audiencia acelera la acción como deseando precipitar el clímax. A mi derecha, dos chicas entre asustadas y molestas encaran a sus enamorados que abstraídos por la música se contornean obscenamente:
—¡Ustedes no nos dijeron que era así!
En la fila de adelante la señora resignada ante el fracaso en sus intentos por calmar a las niñas, decide sentarse y cruzada de brazos se limita a ver horrorizada —negándose a creerlo— cómo en los pasillos, chicos y chicas, van cayendo presas de la ‘enfermedad’ y… ante los graves problemas de visibilidad tengo que ingeniármela para llegar adelante y no perderme lo mejor… el final…”
(5).

En las calles de Lima, en la comunicación entre los jóvenes, especialmente de los barrios llamados populosos y en un territorio amplio que comprendía a las unidades vecinales y barrios obreros de toda la capital, los jóvenes fueron creando una jerga que se fue difundiendo a través de los colegios, matinales, fiestas y clanes pero fundamentalmente, en la esquina del barrio. En un principio Los York’s y los Shain’s fueron los representantes de la “enfermedad” y el “ritmazo” respectivamente; términos creados por los fans para definir el estilo de estos grupos en los que encontraban cierta afinidad con el sonido de los grupos ingleses y del garage norteamericano, antes mencionados, que tanto les gustaban (6) y, para diferenciarlo de la otra música, la ‘fresa’ que les gustaba a los ‘farucos’ (monses, quedados). Otro término muy popular, entre muchos, que es importante mencionar es “neto(a)” que significaba buenazo, bacán, paja; sincero, auténtico. Quizá el cambio de personal, así como de horizontes musicales en Los Shain’s, ayudaría a dejar el camino libre a Los York’s, llevando al público a erigir la música del grupo como la “onda neta”.
Ya entre 1968-69, tuve la oportunidad de seguir sus actuaciones en las temporadas que organizaron ellos mismos en “El Arca de Noé” de Breña y en el “28 de Julio 2001” de La Victoria, cuando en Lima sólo se hablaba de psicodelia. Los dos Lp grabados, un mejor equipo y una técnica más acabada, había dotado al grupo de una soltura que se hacía notoria en el desarrollo de su show. Pasaban por un gran momento, habían encontrado su mejor sonido y todo era sólo felicidad. Los York’s fueron un conjunto sui generis, su público: fiel, fanático, y entre ellos, hubo una relación especial y poderosa. Los fans no sólo asistían a escuchar la música o a disfrutar del espectáculo, la mayoría de ellos iba porque en los miembros del grupo reconocían rostros familiares, como los de la gente de su barrio, y hasta es muy posible, como los de aquellos alegres compañeros de su lejana y querida escuelita fiscal (7).


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(1) Cohn, Nik (1973) Awopbopaloobop Alopbamboom, Nostromo, Madrid, España.
(2) En jerga criolla: pichicata = opio, droga, que se vendía en la calle Capón y alrededores; pichicatear = alterar, modificar, acondicionar, adaptar.
(3) No publicados en Perú, con excepción de The Seeds, The Animals, The Dave Clark Five y, que se recuerde, algún 45 rpm de Yardbirds, otro de Zombies y pocos más.
(4) Guillermo Llerena Godoy administraba aquel local y escribió la letra de “Vete al Infierno”.
(5) Ruiz F., E. Antonio (1982) Las Matinales de los 60s, manuscrito no publicado, Miraflores, Lima.
(6) La “enfermedad” no fue un nuevo ritmo. Como un fácil recurso comercial, las disqueras lo incluyeron en la etiqueta de los discos en la ubicación usual del ritmo de la canción: tango, valse, fox trot; o Go-Gó, que tampoco, éste último, existió como nuevo ritmo.
(7) Las Escuelas Fiscales, las Escuelas de 2° Grado y las Grandes Unidades Escolares eran verdaderos centros de encuentro multicultural.

miércoles, 19 de mayo de 2010

La partida de un gran cantor

Homenaje a Raúl Pereira*

La primera vez ke kedé realmente anonadado por la destreza musikal de EL POLEN y por la magna voz de RAUL PEREYRA fue eskuchando una inkreíble kanción, letra de doña doris moromisato: a diferencia de los otros! del disko signos. si bien siempre dichosa agrupación merodeo su nombre por diferentes edades y konstelaciones de la escena musikal lokal y a pesar de ke el mismísmo AVION raúl garcia, fuese pues tan cerkano a dicho grupo no fue sino hasta encerrarme y eskuchar el disko SIGNOS ke pude acerkarme realmente a esta banda y decir kon toda konvikción y no porke se haya ido mi tío don RAUL PEREYRA para mi hace años la mejor voz de la músika lokal y no porke fuese pues un superdotado barítono mezo soprano amikexuxa registro vokal ke haya tenido, sino porke al eskucharlo se siente en su voz la profundidad de lo ke dice, nos hace viajar por akellos parajes ke muchos de nosotros hacemos distantes, ajenos y deskonocidos y en kompañia de esta agrupación musikalmente impresionante nos la pone al alkance de todos.
Kizás al eskuchar EL POLEN uno pudiese imaginarse a un gigantezko personaje korpulento y agarrado, pero no, los hermanos pereyra son pues todo lo kontrario, komo se dice kallejeramente, de frasko pekeño, menudo, pelukón, jipezko. más interés pude también agarrarle a este grupazo kuando supe ke la musikalización de la espektakular pelíkula CHOLO era también de EL POLEN, así komo gregorio si no me ekivoko, desde ya me da pika komo mierda haberme perdido esos klásikos konciertos de EL POLEN vs DEL PUEBLO otro grupazo ke fusiona nuestra músika andina kon el rock, la urbe, lo aktual. es así ke seguimos esta konstrukción inútil de mitos ke se arriman a esa especie de olvido prekoz, esa falta de rekonocimiento y memoria kapaz de abandonar todo lo valioso y dejarlo a su suerte, es así komo don RAUL PEREYRA terminó sus días a merced de sus males y el olvido general ingrato de su gente, rekuerdo ke lo vi hace pokitísimo en la bodega de don pedrito, me kagaba de ganas de ir a saludarlo, pero para variar la prisa me llevaba hacia donde sea, al menos en mi keda la kalma de saber ke deskansa en paz y ke yo seguiré desde mi trinchera haciéndolo eskuchar! tuve la suerte de diseñar el afiche ke akí enseño, precisamente ese koncierto fue uno de akellos ke se hizo en pro de la salud de don raúl, tuve la suerte de estudiar los karteles antiguos de la banda y kontar kon este bello dibujo de rosamar korkuera, el dibujo original es la tercera parte del afiche, por lo kual siguiendo la tradición de los diseños de la banda, opté por duplikar hacia ambos lados de tal manera ke una vez en la kalle se pudiera konseguir el efekto visual de la multiplikación de los marzianos, así es ke vemos en 2 karteles juntos 3 personajes enteros y 2 listos pa kompletar más! seguramente seguiremos tratando de emular a RAUL pero dichosa voz permanecerá eternamente komo una de las más grandes del PERU! gracias.

*Por: Cherman
http://lamula.pe/2010/05/19/homenaje-a-raul-pereyra/40